Así pues, Alfonso II fué el primer peregrino a Compostela y su itinerario constituyó el primer Camino de Santiago (Camino Primitivo): desde Oviedo, capital del reino, por Grado, Salas, La Espina, Tineo, Pola de Allande y Grandas de Salime. El Camino estaba creado y centro importante del mismo era la ciudad de Oviedo que, además, acogió un conjunto de reliquias, entre ellas el célebre Sudario, rescatadas y llegadas a Oviedo desde Jerusalén y que fueron custodiadas en una capilla mandada construir por el rey Alfonso II, que es hoy la Cámara Santa.
Aun así, la importancia que las reliquias habían adquirido entre la cristiandad custodiadas en Oviedo, convirtieron a la ciudad en paso "obligado" de muchos peregrinos que consideraban imprescindible venerar al Salvador antes que a su discípulo Santiago, de ahí la antigua canción francesa que dice: "Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y deja al Señor".
